Si quieres puedes, pero hay que querer.

No soy un ejemplo. Soy un guerrero. Un superviviente.
Si mi historia le sirve a alguien que hoy se siente perdido, sufriendo, y sin esperanza, habrá valido la pena contarla.
Vivir con TLP: un espacio para comprender, acompañar y no sentirse solo
Vivir con Trastorno Límite de la Personalidad no es un camino recto ni sencillo.
Es un viaje lleno de emociones intensas, desafíos diarios, miedos, avances, retrocesos… y una enorme necesidad de comprensión.
Esta web nace para eso: para ofrecer información clara, apoyo, herramientas reales y un espacio honesto donde poder reconocerse sin vergüenza ni estigma.
Aquí encontrarás experiencias, explicaciones accesibles, recursos y una mirada humana sobre el TLP.
No desde la teoría fría, sino desde la vida real.
Desde el esfuerzo, la vulnerabilidad y la esperanza.
Este no es un lugar de diagnósticos ni de juicios.
Es un lugar para aprender, entender, respirar y sentir que no estás solo.
Un lugar para quienes conviven con el TLP, para quienes acompañan, para quienes buscan respuestas o necesitan un punto de luz.
Bienvenido.
Este es un espacio hecho para ti, contigo en mente, y con la certeza de que incluso en los momentos más oscuros siempre existe un camino hacia adelante.
Sobre mi:
Mi vida ha sido un camino de golpes, caídas y renaceres. Crecí con un ruido interno que no sabía nombrar y durante años sobreviví como pude: entre el alcohol, la ansiedad, el TLP y un cuerpo que pedía tregua.
Me perdí muchas veces. Intenté tapar el dolor con lo que fuera, hasta que un día comprendí que ya no podía seguir huyendo.
Este espacio nace de esa lucha por encontrar calma en medio del caos y por aprender a vivir con mis sombras sin que me devoren. Y sobre todo nace por Lobo, para que un día entienda que su padre no es perfecto, pero sí valiente. Que incluso cuando todo se tambalea, se puede avanzar.
Comparto este camino porque quizá también pueda servirle a alguien que esté intentando no soltarse.
Bienvenido a este espacio
Este proyecto nace de una historia real: alcohol, TLP, ansiedad, recaídas emocionales, golpes que no se ven y renaceres que nadie celebra. Aquí encontrarás un camino contado sin filtros: lo que viví, lo que aprendí y lo que sigo aprendiendo cada día.
Mi intención es simple: que este espacio sirva. Que quien pase por aquí encuentre palabras que acompañen, herramientas que ayuden o, al menos, el alivio de no sentirse solo. Hablaré de salud mental, adicciones, límites, familia, terapia y de cómo me he tenido que reconstruir más veces de las que quisiera.
No pretendo dar lecciones. Solo comparto lo que me sostuvo cuando todo se tambaleaba. Si algo de esto te sirve, ya habrá merecido la pena. Esto que tienes entre manos es:
1. Historia real
Mi recorrido con el TLP, las adicciones, las caídas, las terapias y la reconstrucción constante.
2. Recursos y herramientas
Estrategias que uso para regularme, gestionar emociones, mantener límites, afrontar la paternidad con un trastorno crónico y sobrevivir al día a día.
3. Acompañamiento desde el barro
No soy terapeuta. Soy alguien que ha estado en el punto de quiebre muchas veces y que aprendió a levantarse sin épica. Aquí no hay milagros; hay honestidad y compañía.


Infancia: crecer entre el ruido y el silencio
Mi infancia fue un lugar extraño: demasiado ruido cuando había alcohol, demasiado silencio cuando faltaba cariño. Crecí viendo el consumo como algo normal, como parte del ambiente, sin entender que aquello me estaba marcando por dentro. Aprendí a sobrevivir antes que a vivir, a adaptarme al caos para no romperme. Pero el caos no venía solo de casa. También estaba en el colegio, donde desde cuarto hasta octavo fui “la vaca marina”. Un mote cruel, repetido a diario, que me atravesó durante años. El bullying no era solo insultos: era sentirme observado, señalado, ridiculizado por existir. Era entrar a clase con el cuerpo en tensión, esperando el siguiente comentario, la siguiente risa, la siguiente mirada. Era irme a casa intentando no llorar para que nadie viera cuánto dolía.
No lo supe entonces, pero ese niño ya cargaba batallas que no le pertenecían. Batallas que lo hicieron hacerse mayor demasiado pronto. Batallas que luego me acompañaron en la adolescencia, en mis impulsos, en mi autoexigencia, en mi forma de querer y de defenderme. Y aun así, ese niño sobrevivió. Aguantó. Afrontó cosas que ningún niño debería afrontar. Y hoy sigo aprendiendo a cuidarlo por dentro, a darle el cariño que no tuvo, a decirle que no era culpa suya, que jamás lo fue.


ADOLESCENCIA, JUVENTUD Y ADULTEZ: 35 AÑOS SIN SABER VOLVER A CASA
Durante muchos años viví intentando escapar de mí mismo. El alcohol, el cannabis y otras adicciones se convirtieron en refugios temporales que solo me alejaban más de quien era. Viajé, cambié de países, de trabajos y de gente, pero por dentro seguía roto. No sabía entonces que el TLP llevaba acompañándome desde adolescente. Solo sabía que algo me quemaba por dentro y que cualquier cosa podía desbordarme.


La caída
La historia no empieza en mis logros, sino en el día que toqué fondo.
Ese día en el que mi vida dejó de sostenerse con excusas, impulsos y ruido.
Ahí empezó todo: el miedo, la lucidez y la decisión de dejar de huir.
Si quieres entender quién soy hoy, tienes que empezar por ese derrumbe que me obligó, por primera vez, a mirarme de frente.


EL DESPERTAR
Hubo un día en el que dejé de huir. No fue un gran momento ni un amanecer épico, pero sí fue un punto de no retorno. Ese instante abrió la puerta a todo lo que vendría después: enfrentarme a mi historia, dejar de tapar lo que dolía, mirarme sin anestesia y empezar a reconstruirme desde cero.
Durante años viví corriendo: de mis emociones, de mis heridas, de mis impulsos, de mi propio ruido interno. Pensaba que aguantar era lo mismo que vivir, y que sobrevivir era suficiente. Pero la vida me confirmó que no: que el cuerpo pasa factura, que la mente reclama su espacio y que el corazón, cuando no lo escuchas, termina por romperse.
El día en que dejé de huir no me volví fuerte. Me volví honesto. Me vi tal como era: frágil, cansado, herido… y aun así capaz de renacer. Ese fue el verdadero inicio de mi cambio, el punto en el que empecé a elegir la calma por encima del caos, la verdad por encima del miedo, y la vida por encima de la huida.
Si quieres entender de verdad dónde empezó todo, y cómo de ese punto nacieron mi recuperación, mi paternidad consciente y mi forma actual de vivir con el TLP, entra aquí. Ahí está la historia completa. Sin filtros. Sin máscaras. Como fue.


Esfuerzo, proceso y trabajo personal
La recuperación no fue magia ni un gesto heroico. Fue trabajo diario, recaídas emocionales y aprender a vivir conmigo mismo sin anestesia. Si quieres saber cómo lo conseguí, entra aquí.


REPARACIÓN Y PRESENTE
Hoy vivo con las cicatrices, los límites aprendidos y el trabajo que me llevó a reconstruirme. Mis tatuajes cuentan ese camino y mi cuerpo recuerda cada caída y cada avance. Si quieres conocer mi presente, entra aquí.


Lo que encontrarás aquí:
Después de tantos años aprendiendo a manejar el alcohol, el TLP, la ansiedad, la culpa, los tirones del cuerpo y la cabeza… entendí algo que me costó media vida:
mi historia vale menos si solo me sirve a mí.
Por eso esta página no es un diario ni un altar personal.
Es un lugar para que quien esté perdido, asustado o cansado pueda encontrar algo que yo no tuve a tiempo:
un camino real, sincero y sin adornos.
Aquí podrás encontrar:
• Herramientas y estrategias
Cosas que sí funcionan en la vida real para convivir con el TLP, mantenerse sobrio, gestionar impulsos, reconocer señales de riesgo y entender tus propios límites sin avergonzarte.
• Acompañamiento desde la experiencia
No soy gurú, no soy coach, no soy nada de eso.
Solo soy alguien que ya pasó por donde tú estás, que metió la pata mil veces y que aún así sigue avanzando. Desde ahí hablo.
• Un espacio de calma y claridad
El ruido de la mente puede asfixiar. Aquí intento poner orden, explicar cómo se atraviesa una crisis sin destruirse, cómo pedir ayuda, cómo no rendirse cuando el cuerpo está roto y la cabeza revienta.
• Reflexiones y aprendizajes reales
No frases motivacionales ni postureo.
Cosas que aprendí en hospitales, en salas de terapia, en recaídas emocionales, en madrugadas jodidas y también en días de mucha paz.
Y todo esto tiene un propósito sencillo:
Que nadie tenga que pasar por esto solo.
Que tu camino sea más corto y menos doloroso que el mío.
Que encuentres una forma de sostenerte incluso cuando todo tiembla.
Si algo de lo que lees aquí te sirve aunque sea un milímetro, ya merece la pena.


Hacia donde voy:
Sigo andando, con mis cicatrices a la vista y con lo que soy bien puesto sobre la mesa. No busco ser perfecto, busco ser consciente. Cada día aprendo algo nuevo sobre mi cuerpo roto, mi cabeza ruidosa y la calma que voy construyendo poco a poco. Crezco como puedo, a veces despacio, a veces a trompicones, pero siempre hacia delante.
No camino solo. Él va conmigo. Y todo este viaje —el pasado, la reparación, lo que queda por aprender— tiene un mismo destino: un futuro más sereno, más honesto y más vivo. Libre de tóxicos.


Aviso importante: La información de esta web es divulgativa y no sustituye atención médica, psicológica o psiquiátrica.
En caso de urgencia o crisis emocional, contacta con los servicios sanitarios correspondientes. 📞 112
